domingo, 29 de enero de 2012

Dura lex

 para A. E.
Un equívoco común que se produce al establecer la diferencia entre hechos y opiniones es la tácita confusión entre categorías éticas y categorías jurídicas.
Casi todas las categorías éticas están contaminadas por las jurídicas, así: responsabilidad, culpa, inocencia, absolución, etc.

Los juristas saben perfectamente que el derecho no tiende en última instancia al establecimiento de la justicia, ni siquiera de la verdad.
El derecho tiende con exclusividad a la celebración del juicio, con independencia de ellas, ya que la fuerza de la cosa juzgada sería su fin último.

La naturaleza jurídica no es norma sino juicio, esto es proceso. El juicio es en sí mismo el fin.
Si todo derecho deviene sólo derecho procesal, la inocencia y la culpabilidad pierden importancia.
Lo verdadero y lo justo son sustituidos por la sentencia, que vale como verdad aún a costa de su falsedad e injusticia.
(by google)

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