domingo, 29 de enero de 2012

Dura lex

 para A. E.
Un equívoco común que se produce al establecer la diferencia entre hechos y opiniones es la tácita confusión entre categorías éticas y categorías jurídicas.
Casi todas las categorías éticas están contaminadas por las jurídicas, así: responsabilidad, culpa, inocencia, absolución, etc.

Los juristas saben perfectamente que el derecho no tiende en última instancia al establecimiento de la justicia, ni siquiera de la verdad.
El derecho tiende con exclusividad a la celebración del juicio, con independencia de ellas, ya que la fuerza de la cosa juzgada sería su fin último.

La naturaleza jurídica no es norma sino juicio, esto es proceso. El juicio es en sí mismo el fin.
Si todo derecho deviene sólo derecho procesal, la inocencia y la culpabilidad pierden importancia.
Lo verdadero y lo justo son sustituidos por la sentencia, que vale como verdad aún a costa de su falsedad e injusticia.
(by google)

sábado, 7 de enero de 2012

No es país para viejos... que leían novelas de amor

"La mujer podía tener veinticinco o treinta años distribuidos en un cuerpo que, pese al estado en que se hallaba, se veía esbelto y bien formado, pero nada de eso importaba ya, pues entre ella y el tiempo se abría un vacío de total indiferencia.
De espaldas sobre una reluciente bandeja de acero, no era más que un bulto esperando el sello del expedidor que lo mandara al viaje definitivo, sin retorno ni apeaderos para posibles arrepentimientos. La muerte es la única de nuestras obras que alcanza la perfección, y nos está vedada verla."
 (by gogle)
 

Así comienza uno de los doce magníficos cuentos, que podíamos prescribir uno para cada mes del año nuevo, del  libro 'La lámpara de Aladino' en Tusquets Ed. del escritor chileno Luis Sepúlveda.

Cuentos distintos, pero con guiños que presumen una urdimbre común. Comienzan con una llamita de un quinqué y acaban con la llamita de una lámpara, pasando por cafés, hoteles, catedrales, islas... y todo tipo de espectros y fantasmas. Y contiene ese relato, arriba citado, canónicamente noir y bien pergeñado que nos llevará del ángel custodio al "ángel vengador".

 

Un placer de lectura en tiempos de miseria.
(Enviado por Z.)