sábado, 21 de octubre de 2017

Immunitas.

[by Google]

Escribe Byung-Chul-Han [*], que el siglo XXI no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. El panorama patológico de comienzos del siglo, también en el campo social, no es tanto de infecciones sino de trastornos neuronales que quedan ajenos a las técnicas inmunológicas de ataque-defensa, de repeler lo extraño y eliminarlo a causa de su otredad.

Según él, habría habido un cambio de paradigma en el que desaparece la otredad y la extrañeza, sustituidas por la diferencia y el exotismo. La sociedad, hoy, se sustraería del esquema de organización inmunológica, ya que parecería cierto que el paradigma inmunológico no es compatible con la globalización y que también la hibridación cultural es diametralmente opuesta a la inmunización.

Sin embargo el discurso inmunológico sigue en boga. Se sigue planteando una respuesta de protección ante un peligro que amenaza las defensas humanas de todo orden, aplicado a inmigrantes o refugiados, pese a la ceguera de Han, a ataques informáticos o a la superproducción y la superinformación, ver Esposito o Baudrillard.

Y si no, para reforzar la visión inmunizante, obsérvese el fenómeno de los nacionalismos actuales, aquí el catalán. En su discurso no sólo se afirma la inmunización sino que se agrava. Para ellos, lo otro es lo negativo. La resistencia inmunitaria se tiene que dirigir siempre contra lo otro o lo extraño, porque en un sistema dominado por lo idéntico no tiene sentido fortalecer las defensas del organismo biológico o social. El sujeto repele lo otro, lo expulsa, aunque el extraño no tenga intención hostil. El rechazo inmunológico es una reacción frente a la supuesta negatividad de lo otro. Por ello, la otredad que suscita una reacción inmunitaria, se opondría a un proceso de disolución de fronteras, reforzándolas.



[*] Byung-Chul-Han (2017).- La sociedad del cansancio. 2ª ed. Herder, Barcelona.