miércoles, 15 de enero de 2014

A vueltas con Babel [III]

Iconología de la torre de Babel [*].

“La lección del Diluvio no sirvió de nada. Los hombres, que temían un segundo diluvio, hubieran podido construir, a semejanza de Noé, una segunda arca; en cambio, decidieron fabricar una torre gigantesca cuya cúspide llegara al cielo. Pero el Eterno, irritado por su orgullo, confundió su lenguaje para que no se entendieran unos a otros y los dispersó por todos los confines de la tierra.
Según la leyenda incluida en el Speculum humanae Salvationis, fue el gigante Nemrod [cuyo nombre significa rebelión] quien dirigió la construcción de la ‘torre de Babilonia’. Según el Génesis (10, 8-12), Nemrod, poderoso cazador, era el nieto de Cam. Sus éxitos cinegéticos se debían al hecho de que llevara puesto un traje de piel confeccionado por Dios para Adán, que Noé se había llevado al arca y del que Cam se había apoderado. Los animales que veían a Nemrod vestido con esa piel de origen divino, se tendían en el suelo delante de él, de suerte que no le costaba nada cogerlos. Al parecer, lo mató su rival Esaú.

 Nemrod en Khorsabad (by google)

La historia de cómo se construyó la torre de Babel se halla extraída, igual que la tradición del Diluvio, de las civilizaciones mesopotámicas de Caldea. Los israelitas habían visto, a orillas del Éufrates, en tiempo del exilio, unos zigurats o pirámides de ladrillos unidos por asfalto, coronados por un templo observatorio consagrado al culto del dios Marduk al que se accedía mediante una barandilla exterior en forma de espiral, que giraba en torno a seis u ocho pisos. Esta montaña artificial estaba destinada a reemplazar, en la llanura de Mesopotamia, los altos lugares de Armenia. La torre de Babel no es otra cosa que el zigurat de Babilonia.
Pero los israelitas no comprendieron el significado de esos rascacielos. Para los caldeos, Dios desciende hacia los hombres. Ellos le construyen una vivienda provisional. No piensan, en absoluto, desafiarle. De ahí que los zigurats no fueran unos monumentos edificados por el orgullo, sino un testimonio de fe de unos adoradores que sólo pensaban en preparar una residencia temporal para su dios. Los israelitas interpretaron lo que era un homenaje como un desafío prometeico a la divinidad.

Minarete de Samarra (by google)

Por otra parte, a los judíos exiliados en Babilonia, les había sorprendido mucho la diversidad de lenguas que se hablaban en aquella gran ciudad cosmopolita. Trataron de explicarla convirtiéndola en un castigo de Dios. El milagro de la confusión de las lenguas es un relato etiológico inventado para dar cuenta de aquella sorprendente diversidad de idiomas.
En el arte tipológico de la Edad Media, la confusión de las lenguas (Confusio Babilonica) mediante la cual detiene Dios la edificación del rascacielos, se opone a la Pentecostés o descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles que reciben el don de lenguas.
En la iconografía, los dos temas indicados por el Génesis -construcción de la torre y confusión de lenguas- tan pronto se hallan mezclados como yuxtapuestos. La diversidad de lenguas se expresa, en ocasiones, por la diversidad de razas. Pueden distinguirse dos tipos de construcción: la torre en que los pisos se van estrechando progresivamente hacia lo alto; y la torre cuadrada o circular, con barandillas exteriores helicoidales. Se inspira en modelos orientales. Este tipo de monumento fue adoptado por los pintores flamencos. El célebre cuadro de Pieter Brueghel el Viejo que hay en el museo de Viena, presenta unos detalles iconográficos interesantes: la torre en construcción se eleva a orillas de un ancho río y aunque no haya alcanzado más que siete pisos de altura, se inclina, a la manera de la torre de Pisa, como si estuviera a punto de caer. Brueghel, que había estado en Italia, concibió la torre de Babel como una torre colosal e inclinada. Para indicar la confusión de lenguas, los constructores están señalándose la boca con el dedo, para decirnos que ésta ya no les permite hacerse comprender.
Al igual que el templo de Jerusalén, la torre de Babel suele ser un pretexto para mostrar la actividad de unas obras en construcción. El tema desaparece casi por completo a partir del siglo XVII”.

[*] Réau, Louis.- Iconografía del arte cristiano. Varios tomos. Ed. Serbal, Barcelona. 1996-2002.

2 comentarios:

  1. Estimado Tipo: muy atractiva su serie sobre la Torre.
    Me animo a ponerle un enlace a una entrada mía de hace unos meses con la conexión en el interés.
    http://fijarme.blogspot.com.es/2013/01/notas-sobre-la-lengua-de-los-babilonios.html

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  2. Que casualidad, con un año de diferencia. La confusión de las lenguas, como a veces el blog.

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