sábado, 5 de enero de 2013

Ingeniería de deconstrucción [I]



A propósito de Weizman, Eyal (2012).- A través de los muros. Ed. Errata naturae. Madrid.

“…ignoramos cómo será el escenario de las guerras futuras” (W. Benjamin).

 
 (by google)
Geometría urbana inversa.

Existe una nueva relación emergente entre los conflictos armados y el urbanismo.
Se trata de una reorganización de la sintaxis urbana ejecutada mediante una serie de acciones micro-tácticas. Atravesar los espacios domésticos, tras perforar sus muros, recorriendo pasadizos ahuecados en un tejido urbano denso y contiguo para atacar al enemigo sin hacerse presente en el exterior.
Implica una concepción de la ciudad no sólo como lugar, sino ante todo como el medium de la guerra: una materia flexible, casi líquida, que permanece contingente y en perpetuo movimiento.
Lo que dicta las pautas de desplazamiento no es el espacio: por el contrario, es el propio desplazamiento el que produce espacio a su alrededor.
La guerra urbana sería la última forma postmoderna de la guerra. Los civiles se convierten en combatientes y los combatientes vuelven a ser civiles.

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La citada táctica se basa en la teoría del enjambre que intenta describir las operaciones militares como una guerra no lineal: una red constituida por una multiplicidad difusa de unidades pequeñas, semiindependientes pero coordinadas, que operan con todas las demás en una sinergia generalizada.
Remite a la inteligencia general de un sistema que es mayor que la inteligencia combinada que resulta de sus partes constitutivas.
[Y es que un sistema es (según Loïe Wacquant)  ciertamente eso, es decir una estructura de mecanismos solidarios, cada uno de los cuales depende del buen funcionamiento de los demás].
Si pensamos en términos espaciales, las operaciones lineales tradicionales descansan sobre la base de una geometría definida. En las operaciones de enjambre, el paradigma tradicional de maniobra se transforma en una geometría compleja que intenta ser como un fractal.
Desde un punto de vista organizativo, en lugar de cadenas de mando lineales y jerárquicas, los enjambres son redes policéntricas.
Y en términos temporales, las estrategias militares tradicionales son cronolineales, una secuencia de eventos. Un enjambre, en cambio, se basa en acciones simultáneas.

 (by google)

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La referencia a la necesidad de interpretar el espacio, como condición necesaria al éxito en la guerra urbana, desvela la presencia en el pensamiento militar de una teoría del lenguaje postmoderna, postestructuralista. La guerra es una cuestión de lectura y de deconstrucción del entorno urbano existente, incluso antes del comienzo de la operación.
Se ha tomado la idea de disyunción del arquitecto B. Tschumi, que tenía otro enfoque de la epistemología: quería romper con el conocimiento uniperspectivista y el pensamiento centralizado. Frente a las nociones de síntesis y de sistema, Tschumi postula las categorías de disociación y análisis como elementos claves del lenguaje de la deconstrucción, que adquiere el carácter de desmontaje de retículas y elementos que no confían en una eventual integración futura.
Pero la aportación más importante, a nivel teórico, es la que Deleuze y Guattari realizan entre los conceptos de espacio liso y espacio estriado. En Mil mesetas, establecían una distinción entre dos tipos de territorialidad: un sistema estatal jerárquico, cartesiano, geométrico, sólido, hegemónico y espacialmente rígido; y otro flexible, móvil, liso, un espacio nomádico similar a una matriz. Dentro de estos espacios nomádicos se prevén organizaciones sociales en una variedad polimorfa y difusa de redes operativas. Los rizomas (igual que las máquinas de guerra) son organizaciones compuestas por una multiplicidad de grupúsculos con aptitud para dividirse o mezclarse entre sí dependiendo de las contingencias y circunstancias, y que se caracterizan por su capacidad de adaptación y metamorfosis.

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 [seguirá]

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