lunes, 7 de enero de 2013

Ingeniería de deconstrucción [y II]



[continúa]
Destrucción inteligente.

 
 (by google)

Históricamente, el ‘arte de la guerra’ conectaba con las geometrías de los muros de las ciudades, su ruptura significaba la destrucción de su soberanía.

Por su parte, el combate urbano contemporáneo se centra cada vez más en métodos de transgresión de las limitaciones representadas por los muros domésticos, derrumbar elementos constructivos y atravesar las paredes.

Hay, pues, referencia a Bataille y su deseo y necesidad de enfrentarse a la arquitectura: para desmantelar el racionalismo rígido de un orden de posguerra.

Otras referencias son las prácticas situacionistas [Debord] de la derive (vagar a través de diferentes ambientes de la ciudad, espacio psicogeográfico) y el détournement (adaptación de edificios a usos más allá de aquellos para los que fueron diseñados). Estrategias de oposición contra la construcción jerarquizada de las ciudades capitalistas. Su objetivo era demoler las distinciones entre lo público y lo privado, interior y exterior, uso y función, y remplazarlas por una superficie fluida, volátil y sin límites, a través de la cual el movimiento fuera imprevisible.

Pero las técnicas para atravesar paredes recuerdan mejor, el ‘desmoronar los muros’ del artista Gordon Matta-Clark y su transformación y desmantelamiento virtual de edificios abandonados [Building Cuts]. Su técnica de anarquitectura (arquitectura anárquica) podría interpretarse como una tentativa de subversión del orden represivo del espacio doméstico, y del poder y la jerarquía que éste encarna.

Tácticas, en suma, destinadas a transgredir el ‘orden burgués’ establecido de la ciudad como un orden planeado y deliberado, en el que el elemento arquitectónico del muro, proyectado como barrera sólida y fija, aparecía como encarnación del orden y la represión sociopolítica.

Los muros funcionan no sólo como barreras físicas, sino también como dispositivos de exclusión tanto de lo visual como de lo auditivo y han proporcionado, desde el siglo XVIII, la infraestructura material para la construcción de la privacidad y de la subjetividad burguesas [Evans, Robin (2005).- Traducciones. Ed. Pre-Textos. Valencia]. Si los muros intentan contener la entropía natural de lo urbano, romperlos supondría liberar nuevas formas políticas y sociales. En todo caso es el poder represivo de la ciudad capitalista lo que debe ser subvertido.

La interpretación de Hannah Arendt del dominio político en la ciudad clásica concordaría con la equiparación de los muros con la ley y el orden. La dimensión política queda garantizada por dos tipos de muros: el muro que rodea la ciudad que define la zona de lo político; y los muros que separan el espacio privado del espacio público, garantizando la autonomía de la dimensión doméstica.

Vincular las nociones de ley y muro recuerda la semejanza y la coordinación del entramado arquitectónico y del legal. El desmoronamiento del muro se convierte invariablemente en el derrumbe de la ley.

La práctica militar de ‘atravesar las paredes’ relaciona las propiedades físicas de la construcción con la sintaxis, los órdenes arquitectónicos con los sociales y políticos. Con un muro que ya no es sólido, ni física ni conceptualmente o que ya no es legalmente impenetrable, la sintaxis espacial y funcional creada por aquél desaparece.

Los agujeros en el muro físico, visual y conceptual abren nuevos dominios al poder político y trazan un nuevo 'estado de excepción'. “Desde los campos de concentración –dice Agamben- ciudad y casa se han hecho indiscernibles”.


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  (by google)

El poder siempre ha encontrado maneras de utilizar teorías y metodologías concebidas en otros campos. Advierte Marcuse que, con la integración creciente entre los diferentes aspectos de la sociedad, a partir de la segunda mitad del siglo XX, el rechazo y la crítica radical pueden ser igualmente subsumidos e integrados estratégicamente como un instrumento al servicio de la hegemonía del poder. La función táctica de la teoría está en el nivel en el que influye en las estrategias.

Así, la guerra ya no versa sobre la destrucción del espacio, sino, más bien, sobre su reorganización mediante ‘la geometría inversa’, teoría concebida para darle la ’vuelta a la ciudad’, reestructurando sus espacios públicos y privados. Pero sometiéndola a una constante transgresión como consecuencia del ir y venir a través de sus muros.

Como se ha indicado más arriba, la ciudad no es ya simplemente el lugar de la guerra, sino su medio y, en último término, su aparato.


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Weizman, Eyal (2012).- A través de los muros. Ed. Errata naturae. Madrid.


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