jueves, 10 de enero de 2013

El espacio del capitalismo [I].

A propósito de Frédéric Neyrat a propósito de David Harvey.
[V. V. A. A.- Pensar desde la izquierda. Ed. Errata naturae. Madrid, 2012].

(by google)

Marx, Weber y otros clásicos privilegiaron el tiempo y la historia frente al espacio y la geografía. [No ha sido así en el pensamiento postmoderno revisado, vide Jameson, para el que la postmodernidad se caracterizaría por el creciente predominio de lo espacial sobre lo temporal].
La abolición del espacio mediante el tiempo significa en el pensamiento marxiano “reducir al mínimo el tiempo que requiere el movimiento de un lugar a otro”.
En efecto, el espacio ha sido superado por el tiempo y dato palmario de ese canje es la aceleración de los intercambios.
A Marx la verdad de su teoría le ocultaba la teoría de su verdad, pues no dedujo que para destruir el espacio, el capitalismo necesita producir espacio. Harvey nos dice entonces que para la superación del espacio se hace necesaria la organización espacial. Y es la producción del espacio lo que posibilita su abolición. Como ya nos indicó Debord, el capitalismo debe reconstruir la totalidad del espacio como decorado propio [La sociedad del espectáculo].

(by google)

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Para acelerar el tiempo es necesario disponer de la infraestructura necesaria. Tecnologías que deben ser implantadas para acelerar los intercambios. Y esa implantación se desarrolla en un núcleo propicio para los ámbitos económico y social: la ciudad, la región. Produciéndose entonces la contradicción, en el capitalismo, de la exigencia de configuraciones espaciales fijas frente a una continuidad de flujos.
Aunque el capitalismo necesite implantarse en un espacio para configurar dichos flujos, la estructura coherente que precisa no puede mantenerse demasiado tiempo: la producción capitalista tiende, por sobreacumulación, a desembocar en nuevos mercados, nuevos territorios con la destrucción de toda coherencia regional.
Coherencia regional que sólo puede salvaguardarse, según Vieillescazes, con la producción de un ‘espacial fijo’.
Pero, ¿qué tipo de espacio produce el capital?
Si aunque, escribe Harvey, “la capacidad para zafarse del espacio depende de la producción del espacio”, se evitaría la paradoja en el momento en que el modo de producción de un ‘espacio abocado a la desaparición’, conformase ese espacio como algo ya consumido o ya fluidificado (los flujos erradicarían las infraestructuras en gran medida inmóviles).
El capitalismo produce espacio, mas un espacio desechable [‘junkspace’ en expresión del arquitecto Rem Koolhaas]. Es porque el capitalismo produce espacio sin producir lugares, o también porque el capitalismo produce no-lugares [Marc Augé] al producir espacios programados para la producción. Un lugar puede ser definido como asimilación simbólica del espacio, inscrito en una dimensión lingüística, histórica y pública. Mientras que el espacio es métrico, el lugar se define por una cualidad no métrica: así, de acuerdo con J. Lévy, un lugar es un “espacio definido por la no-pertenencia de la distancia en su seno”.
Existiría la contradicción antes citada, si la arquitectura no hubiera sido destronada por el urbanismo, si el espacio producido por el capitalismo desvelara alguna vocación de perdurabilidad. No es el caso. El capital tiene como simple objetivo fijar un tiempo en un espacio que ya no cuenta para nada, preparado para su próxima desarticulación. En otras palabras: el espacio del capitalismo no ha tenido lugar.

(by google)

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(continuará)

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