jueves, 3 de abril de 2014

‘Profeta de la modernidad’ [y II].

(...)
También Justi, en el curioso Intermezzo  ‘Dialogo sobre la Pintura’ de su obra magna citada antes, vuelve a insistir en las paradojas que le plantea El Greco -un ejemplo de cómo el ansia de originalidad puede conducir a un hombre de talento a las puertas de una casa de locos- y así resalta, por un lado, la consideración de hecho para El Greco, según Pacheco, de que “el color era más difícil que el dibujo” y bien sabía dibujar o, por otro, que a pesar, dice, “de sus tonos sulfúreos y violáceos y de lo áspero de sus pinceladas”, sus cabezas pintadas hablaban y se salían de los lienzos.

* Nota bene.-
Francisco Pacheco, pintor y tratadista contemporáneo del Greco, en su Arte de la pintura se refiere en diferentes ocasiones a lo que ya entonces denominó opiniones y paradojas del pintor cretense, sin perjuicio de haber dejado escrito elogiosamente que Dominico Greco fue gran filósofo de agudos dichos y escribió de pintura, escultura y arquitectura.
Según los comentarios de Asensio y Toledo, Pacheco “en el Arte de la Pintura dijo: «…preguntando yo á Dominico Greco, el año de 1611, cuál era más difícil, el debuxo ó el colorido? me respondiesse que el colorido.» -Y al márgen anota: (Opinión singular del Griego) “.
También anota Asensio al respecto “Por último, en la pág. 302 [Pacheco] dice lo siguiente: «Y áun tambien podemos poner en este número á Dominico Greco; porque aunque escribimos en algunas partes contra algunas opiniones i paradoxas suyas, no le podemos excluir del número de los grandes pintores, viendo algunas cosas de su mano tan reveladas y tan vivas (en aquella su manera), que igualan á las de los mayores hombres (como se dice en otro lugar).» (Al márgen dice: En su Elogio)”. (Nota: se ha respetado ortografía y gramática del texto citado).

[Los lugares en donde se alude, en la edición de 1990 del libro de Pacheco consultado, a esos ‘Elogios’ en el Arte de la Pintura son: El Greco (p. 404) y Velázquez (p. 203) (frente a las pp. 302 y 101, respectivamente, reseñadas por Asensio) [téngase presente que todas las veces que Asensio en sus estudios cita dicha obra se refiere a la edición príncipe hecha en Sevilla por Simón Fajardo en 1649]. Consultar también Bassegoda i Hugas, Bonaventura.- “Cuestiones de iconografía en el libro de retratos de Francisco Pacheco”. Cuadernos de Arte e Iconografía / tomo IV - 7. Revista virtual de la Fundación Universitaria Española. [en línea] http://fuesp.com/revistas/pag/cai0717.html ].
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La adoración de los pastores [1614].
Museo del Prado (Madrid)

La reprobación de Justi hacia El Greco se materializa expresamente al aducir, aquél, las causas psicológicas que supone explican su idiosincrasia: búsqueda de la singularidad a toda costa, ebriedad por el éxito, ausencia de crítica de sus iguales, etc.

Razones que le hicieron incurrir en un estilo inaudito, o según Justi, “en la caricatura de un estilo que, en la mayoría de los casos, eclipsó por completo sus grandes cualidades”. Para justificar su juicio respecto a la naturaleza neuropatológica e, incluso, a la arrogancia satánica del artista, alude a su entrega, difícil de comprender sin admitir la existencia de una perturbación, a aquella manera salvaje con la que, señala Justi, “acuchilla el lienzo con furiosa agitación sin modelado ni contornos, en un plano, pero con una sorprendente alineación simétrica, con el azul marino y el amarillo de azufre como colores favoritos, y, finalmente, sólo con blanco y violeta”. [‘violeta negruzco’ figuraba en la reseña del libro de Justi que hizo Cossío, que cita y utiliza una edición de Justi no datada].

Asevera, entonces, que la pintura amorfa de El Greco se puede estudiar como arquetipo y sinopsis de una manifestación de degeneración pictórica, aunque intuye que esa degeneración se debía tanto a su pérdida de suficiencia de adaptación artística, como, y esto sí resultaría capital, a su creciente incapacidad de someterse.

 “Este Greco tan poco griego, tan antigriego…” escribe inmisericorde Justi, quién representa decididamente, según Cossío, las ideas tradicionales acerca del Greco.

O, como asegurara Marañón, Justi fue, y no el único, un típico ejemplo “de cómo la erudición puede aliarse con la ausencia casi total de sensibilidad estética”.

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Bibliografía al final de la serie.


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