lunes, 6 de abril de 2015

Guerra a la guerra [III].



[continúa]

III
La manera en cómo la hegemonía capitalista se ha constituido como un sistema de relaciones sociales, ha sido mediante la producción de un espacio estratégico, mediante una espacialidad estratégica que permite la producción y reproducción constantes de las relaciones de poder y dominación, así como el funcionamiento de todo el aparato hegemónico.
Para Lefebvre, el espacio es una producción social. El capitalismo sobrevive en gran medida por su capacidad de producir espacio, por ello, el espacio producido es un espacio capitalista que a través de su producción se domina. Dicha producción ha llevado a originar una espacialidad estratégica, una dimensión que permite que la reproducción de la vida social se dé inmersa en un contexto de relaciones de poder, articuladas reticularmente.
La tendencia expansiva inherente al sistema capitalista, se da como consecuencia de algunas lógicas de sobreacumulación y se lleva a cabo en Europa con el triunfo del liberalismo, la economía y la filosofía liberales. Sin embargo, la lógica expansiva del espacio estratégico capitalista rebasa el ámbito de lo económico. La globalización ha sido el canal mediante el cual el espacio estratégico ha llegado a abarcar el ámbito internacional.
Globalización no como un sólo proceso, sino como una serie de cuatro procesos que le brindan un sentido de globalidad. La globalización económica, la social, la política y la globalización cultural. Y además, la globalización combina por un lado la universalización y la eliminación de las fronteras nacionales, y por el otro el particularismo, la diversidad local y la identidad étnica.
Mediante esta serie de procesos, el espacio capitalista se ha ido expandiendo y cada uno de ellos ha seguido su propia lógica, teniendo una intensidad distinta y unos impactos diferenciados. El espacio estratégico capitalista es uno sólo, pero está compuesto de estas diversas dimensiones que lo sostienen y lo vehiculizan de acuerdo con la dinámica del sistema.
En él una globalización hegemónica estaría compuesta tanto de localismos globalizados como de globalismos localizados. De esta forma, la producción de globalización pasa por un proceso de producción de localización, que permite el funcionamiento del espacio global. Ese espacio es estratégico, porque transcurre a través de la ocupación de una serie de posiciones en el ámbito internacional, porque se nutre de una serie de relaciones de poder a escala planetaria y porque se materializa y funciona a través de mecanismos concretos muchos más amplios, diversos y complejos que los imaginados por el pensamiento geopolítico clásico.
El proceso de globalización del espacio estratégico capitalista en escala planetaria, fue el mismo que permitió expandir a la dinámica de la guerra permanente. Esa guerra permanente se dedica a colonizar la cotidianeidad en las sociedades europeas y trastoca y transforma todos los ámbitos de ellas, en los cuales ocurre de forma simultánea y diferenciada. Pero es su extrapolación hacia otros espacios, lo que lleva a la guerra a una escala verdaderamente planetaria. Ello se da a través de la conformación de un espacio estratégico en el ámbito internacional. La guerra se ha desplazado a las fronteras, no sólo es en el interior del Estado donde se pueden presentar batallas.
Desde esta perspectiva, las relaciones de poder pueden ser leídas en la conformación del espacio estratégico global. Este espacio global ha sido producido por los procesos de globalización, mediante los localismos globalizados y los globalismos localizados y mediante la incorporación diferenciada de lo local en lo global.
Cuando menos dos grandes rasgos pueden coadyuvar en la comprensión sobre la conformación del espacio estratégico en el cual transcurre una guerra permanente, lógica fundacional de la hegemonía mundial. El primero es el de la llamada producción estratégica que se refiere al control de los núcleos estratégicos de la producción de aquellos ámbitos que permiten la reproducción de la dinámica sistémica y que impactan en los procesos productivos esenciales a nivel mundial. Gran parte del sentido estratégico del espacio global reside en que debe ocupar posiciones vitales para poder existir.
El segundo rasgo característico, totalmente relacionado con el anterior, se refiere a la militarización del espacio. La extrapolación de la lógica de la guerra permanente en una escala planetaria, no podría haber acontecido sin esta tendencia constante hacia la militarización del espacio que se va constituyendo. El Estado capitalista engendró una intensa militarización. El militarismo se vuelve un aparato privilegiado y permanente en el seno del Estado típicamente capitalista.
Además, la militarización se vuelve un signo de las relaciones capitalistas a nivel mundial, porque es a través de ella que lo sociedad se ordena y racionaliza en sus procesos y relaciones, adoptando formas organizativas netamente militarizadas.

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[sigue]


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